Le llegaron rumores a la reina Victoria I del Reino Unido de que
cierto ministro iba hablando mal de ella por los salones y tertulias. En vez de
enojarse, le quitó importancia al asunto diciendo:
-No pienso ocuparme de lo que el ministro opine de mí; lo que debe
importarle es lo que opine yo de él

No hay comentarios:
Publicar un comentario