Un apodo bien ganado. A los 12 años de edad, el que llegaría a ser el
zar de Rusia Ivan IV el Terrible, empezó a torturar animales por divertimento,
y arrojaba gatos y perros al vacío desde las almenas del Kremlin para observar
cómo se estampaban contra el suelo. Su primer crimen político conocido ocurrió
en 1543 (a los 14 años) al ordenar que Andrei Chuiski, jefe del clan boyardo
mas influyente de Rusia, fuera arrojado a los perros hambrientos. En 1555
ordenó la construcción de la iglesia de San Basilio en Moscú, quedó tan
complacido con la obra que mandó dejar ciegos a los arquitectos para que no
pudieran proyectar nada mas hermoso.
En 1570 marchó sobre la ciudad de Novgorod al frente de un ejército
de 15.000 hombres arrasándola y dando muerte a miles de personas (entre 25.000
y 60.000) llegando incluso a arrojar a decenas de niños a las aguas heladas de
un río cercano por el simple hecho de "disfrutar" viendo el
espectáculo. El 14 de noviembre de 1581, en acceso de ira, mató a bastonazos a
su propio hijo y sucesor Iván Ivanovich.

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