sábado, 15 de agosto de 2015

Irena Sendler ,la madre de los niños del holocausto


En Septiembre de 1939 el ejército nazi de Hitler invade Polonia. Rápidamente los alemanes crean un gueto en Varsovia con la población judía.


En noviembre de 1940 los alemanes cercan el acceso al gueto, primero con alambres de púas y posteriormente con un muro de tres metros y dieciocho kilómetros de largo. Las condiciones de vida en el gueto eran inhumanas, debido al hambre y las enfermedades que sufrían.


Irena Sendler, una enfermera polaca, se une al Consejo para la Ayuda de Judíos

Horrorizada por lo que diariamente veía en el gueto, donde diariamente morían muchos menores, con la ayuda de varios colaboradores, decidió sacar a escondidas a los niños de aquel infierno.

A lo largo de un año y medio hasta la evacuación del gueto en el verano de 1942, se calcula que consiguió rescatar a unos 2.500 niños mediante diversas vías: en ambulancias como víctimas de tifus, en sacos, cestos de basura, cajas de herramientas, cargamentos de mercancías, bolsas de patatas, ataúdes... Cualquier vía era buena.

Pero Irena pretendía que algún día recuperaran su identidad y a su familia, por lo que registraba en un archivo los verdaderos nombres de los menores, sus nuevas identidades y las familias de acogida.

El 20 de Octubre de 1943 Irena es detenida por la Gestapo, que descubre las actividades de la enfermera. Es llevada a la prisión de Pawiak donde es cruelmente torturada para que delatara a sus colaboradores y el domicilio de cada uno de los niños ocultos, sin que los alemanes puedan arrancarle ni una sola palabra, siendo sentenciada a muerte. Mientras esperaba la ejecución en una celda, un soldado alemán se la lleva para “un interrogatorio adicional”. Al salir del edificio, el soldado en polaco le grita que corriera. Al siguiente día su nombre apareció en la lista de ejecutados. Los miembros del Consejo para la Ayuda de Judíos habían sobornado a varios alemanes para ayudar a escapar a Irena.

Después de aquello, temerosa de que cayera en manos de los alemanes las listas con los verdaderos nombres de los menores, sus nuevas identidades y las familias de acogida, las introduce en dos frascos de vidrios que entierra en el jardín de una vecina.

Al finalizar la guerra, Irena desentierra los dos frascos y se los entrega al presidente del recién creado comité de salvamento de los judíos sobrevivientes. Desgraciadamente la mayoría de las familias de los niños habían fallecido en los campos de concentración nazis.


En 1965 la organización Yad Vashem de Jerusalén le otorga el título de Justa entre las naciones y se le nombra ciudadana honoraria de Israel.


En 2003 el presidente de Polonia le otorga la más alta distinción civil de Polonia: la Orden del Águila Blanca. Irena estuvo acompañada durante el acto por una de las niñas salvadas, "la niña de la cuchara de plata".


Irena fallecía en Varsovia el 12 de Mayo de 2008 a los 98 años de edad.



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